A la disociación del poder y de la autoridad en el plano político, se corresponde en el plano económico, la fractura entre el éxito personal y el progreso social. Se produce una deriva no progresista de la cultura neocapitalista.
Para Sennett, el individuo tiene tres desafíos:
- Ser capaz de definirse a través de constantes mutaciones profesionales,
- Dar la talla en una sociedad en la que el talento ya no se valora y
- Buscar un lugar desde el cual mantener los vínculos con el pasado.


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